Major Ricardo Portal de “The salvation Army”

 -Major Ricardo Portal, ¿Cómo empieza su historia en este país y también desafíos anteriores a este?

-Para mí es muy interesante contar algo pequeño de cómo fue mi idea de esta país, no vine como otros inmigrantes, con el deseo de quedarme aquí. Venía por la Iglesia Anglicana con mi esposa, seguí el curso y conocí a una persona que me invitó a una reunión de “Salvation Army”. A los jefes en Nueva York les pareció interesante que un hispano este aquí por la Iglesia Anglicana y me hicieron una invitación si quería ser parte del Salvation Army al cual yo dije que no, yo tenía una tarea en mi país. Me dieron la opción de poder pensarlo, me quedé un mes con los gastos pagados. Yo soy cristiano y en ese tiempo yo tenía a cargo la Arquidiócesis de Perú, era el evangelista y tenía una gran responsabilidad. Hablé con mi Obispo por teléfono para saludarlo y realmente nunca se me pasó por la cabeza contarle lo que pasó hasta que llegara. Cuando se lo comenté, me dijo que era una gran una oportunidad y me dio su bendición. Decidí quedarme en 1999, mi esposa regresó para hacer los papeles de la escuela e ingresamos a la escuela del Ejército de Salvación.

-¿Qué es y cómo está compuesto el Salvation Army?

-The Salvation Army es una organización cristiana que fue fundada en 1865 y nació en Londres, Inglaterra. En un tiempo de crisis donde la pobreza, el alcoholismo, el crimen y la trata de blancas estaban en su apogeo, los problemas sociales eran cada vez mayores. Un pastor metodista un día salió de su iglesia para un tiempo de oración, se dio cuenta de que se necesitaba un ejército de salvación para aliviar esta batalla, desde esa fecha tomamos el nombre del Ejército de Salvacion (The Salvation Army). Trabajamos con grados militares, con órdenes y reglamentos militares, podríamos decir que somos las fuerzas especiales de las iglesias. Nuestro trabajo está dedicado en tres partes: La primera consiste en el trabajo social dedicado a la comunidad con diferentes programas. La segunda es que trabajamos con todo lo que es emergencias y desastres a nivel de 127 países. El tercer punto se refiere a lo espiritual, somos parte de la iglesia cristiana.

-¿Usted tiene una historia acerca de las Torres Gemelas de Nueva York, nos podría contar un poco de lo que vivió en ese trágico suceso?

-El 11 de Septiembre, a las 8.30 nos avisan que estábamos en un estado de emergencia, se crea el caos y no sabía qué era lo que estaba sucediendo. A las 10 de la mañana se estaba haciendo la separación de oficiales, para determinar algunos turnos, hubieron tres y a mí me tocó de las 6 de la tarde a 6 de la mañana y tuve que ir. Fue algo muy triste para, pero para las personas que estuvimos ahí fue peor. Hasta ahora yo no puedo olvidar el olor a azufre y a carne quemada, el cuero cabelludo que encontré y tuve que ponerlo en bolsas para saber el ADN, no puedo olvidar las lágrimas de tantos policías y bomberos que estaban en ese momento trabajando, no puedo olvidar ese momento tan difícil que marca la vida por siempre a una persona. El ejercito estuvo trabajando casi un año en las torres gemelas ayudando en todo ese proceso de reconstrucción, apoyábamos a la gente que estaba trabajando para sacar los escombros. El ejercito de Salvación estaba con sus cantinas, son unos pequeños carros que viene con cocina y se puede dar mucho alimento a varias personas, dábamos comida a todas esas personas que estaban trabajando. El ejército fue reconocido por la labor tan honorable que realizó.

-¿Qué nos puede contar sobre el tiempo que pasó en Puerto Rico?

-En Puerto Rico fui nombrado al cuerpo de Arecido en el cual estuve 5 años, fue una experiencia muy especial y linda. Una de las tareas que hasta ahora me apasionan es poder trabajar con los adictos, con las prostitutas, me apasiona porque a esa gente es a la que menos interés le tienen, creo que la mayoría de organizaciones no le dan la importancia. Comencé a asistir a reuniones donde me hicieron presidente de de ambulantes, fui presidente de una coalición de las personas sin hogar. Trabajamos con el gobierno federal ayudando a que estas personas que están en adicción puedan salir de esto, reinsertarlas y darles un hogar.

-¿Ustedes se encargaban de la etapa transitoria desde que lo encuentran hasta que tengan una vivienda y trabajo?

-Correcto, pero la coalición lo forma la necesidad dentro de una comunidad donde la droga están quemando los valores entonces se da esta asociación de organizaciones sin fines de lucro para trabajar por el bien de estas personas. Ahora en cuanto a la ayuda depende, depende de la misma persona. En Arecibo ya teníamos a todos censados, nosotros les dábamos almuerzo y cena diario y los domingos los llevábamos a la iglesia. Algunos de ellos hoy en día ya están muy bien, otros ya tienen una familia, me siento muy feliz por estas personas.

-¿Cómo es la situación aquí en Connecticut?

-Salvation Army tiene un organigrama en el cual tenemos un comandante que viene de Puerto Rico, son los Mayores Jorge y Lizmary Marzan. Ellos se preocupan mucho por toda el área de Connecticut, manejan los diferentes cuerpos donde están el Ejército de Salvación que en todo Connecticut, hay 28 o 30. Hay centro de rehabilitación, hay hogares para mujeres y muchos más programas. Hay personas que cometieron un delito pequeño y tienen que hacer una cierta cantidad de horas comunitarias. Entonces yo tengo que entrar para hacer un cambio interno, tratando que estas personas entren aquí para tener ese cambio. Yo les doy una oportunidad a ellos y a nosotros, para que puedan salir como una persona diferente. Cuento esto para la gloria de Dios, esa una cosa muy linda y grandiosa.

-¿Qué es para usted la familia?

La familia es lo más importante de una comunidad, es donde uno aprende los valores sociales, morales y espirituales, que es la base del crecimiento para una comunidad y sociedad sana. Es la parte más importante y doy gracias a mi esposa porque ella es parte importante para todo esto, de poder haber dado buenos valores a mis hijos. Eso es lo que necesitamos para un país sano.

Adelia Santa Cruz y Marlyn Miranda

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