COLOMBIA: Arte y emoción en la Feria de Manizales

Manizales (Colombia), (EFE).- El torero francés Juan Bautista Jalabert y un encierro muy bien presentado y con emoción en algunos de sus toros del hierro de Santa Bárbara fueron los principales protagonistas de la segunda de abono de la Feria de Manizales.
En la tarde de hoy, el torero colombiano Ramsés cortó una oreja al quinto ejemplar de la corrida, al que se le dio la vuelta al ruedo.
Juan Bautista edificó una obra de arte en el primer toro de la jornada, pero marró con la espada para hacerse acreedor a una ovación que desembocó en dos clamorosas vueltas al ruedo.
El otro alternante, Ginés Marín, pudo cortar un apéndice en el tercero. Sin embargo, el estoque cayó bajo. Tarde con tres cuartos de entrada y tiempo fresco.

FICHA DEL FESTEJO
Seis toros de la ganadería Santa Bárbara, bien presentados. Bravo y encastado el quinto de la tarde, premiado con vuelta al ruedo. El primero tuvo nobleza, pero de escasas fuerzas. El tercero fue de menos a más. Los otros tres, intrascendentes.
Juan Bautista Jalabert (rioja y oro): Dos vueltas al ruedo tras petición y saludo. Dos pinchazos y entera. Tres cuartos y descabello.
Ramsés (grana y oro): Silencio y oreja. Entera. Y entera.
Ginés Marín (tabaco y oro): Vuelta tras petición y palmas. Entera. Pinchazo y entera.

JUAN BAUTISTA CONMUEVE, RAMSÉS CORTA OREJA Y SANTA BÁRBARA EMOCIONA
Tarde de arte y emoción en la segunda de abono de la Feria de Manizales en la que el local Ramsés cortó la única oreja de la tarde y el francés Juan Bautista Jalabert cosechó las mayores ovaciones mientras el encierro de Santa Bárbara obtenía reconocimientos a la presentación y a la bravura.
El orden de las cosas arrancó en el mismísimo primero de la corrida con el que el diestro nacido en Arles cuajó una inolvidable faena hecha con arte y suavidad, digna de los mayores trofeos, marrados por sus desaciertos con la espada.
En ese turno hubo variedad con el capote, mientras a la hora de la muleta la belleza en la ejecución de las suertes conmovió a la afición de esta ciudad.
Las dos vueltas al ruedo tras una petición de oreja no concedida por la Presidencia fueron la recompensa a una obra de quilates.
El colombiano Ramsés se hizo a un apéndice en la lidia del quinto, un bravo y encastado toro del hierro que pasta en inmediaciones de Bogotá.
El ejemplar tuvo fondo y recorrido, aprovechado por el espada local para conseguir series de calidad, en especial sobre la mano derecha.
La petición de un segundo apéndice no encontró eco en el palco.
Y el tercer alternante, Ginés Marín, pudo hacerse también a una oreja luego de la técnica y firme labor ante el tercero de la corrida. Un espadazo bajo le negó ese premio.

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